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Fuente:Fcbarcelona.cat
Guardiola llegó al FC Barcelona a finales del mes de junio del 1984, procedente del Gimnàstic de Manresa. La Masia, la residencia para los jóvenes futbolistas azulgranas, fue, durante muchos años, su hogar. La temporada 1990/91 dio el salto al primer equipo. Johan Cruyff apostó por un jugador que, el año anterior, estaba en el Juvenil A y que había subido al Barça B aquella misma temporada. El centrocampista jugó, aquella campaña, cuatro partidos de Liga con el primer equipo y compaginaba los entrenamientos entre la plantilla profesional y la del filial.
El inolvidable 1992
Tras ganar la primera Liga (1991), Guardiola se convierte en un fijo del Dream Team que ganó la Liga y la Liga de Campeones. Una vez acabada la temporada como barcelonista, Guardiola redondeó el año 1992 con la medalla de oro del torneo de fútbol en los Juegos Olímpicos.
Dos Ligas más
Los dos siguientes años el de Santpedor siguió formando parte de un equipo que ganó dos Ligas más con un fútbol espectacular, del que Guardiola era el director. Después de la final de la Copa de Europa de 1994 un nuevo proyecto tomaba forma, y la llamada ‘quinta del Mini’ pasaba a formar parte de la actualidad azulgrana del primer equipo a partir del año 1995.
Desde la marcha de Koeman, el número ‘4’ es el suyo y hasta su último partido será el guarismo que lucirá en la espalda. A pesar de que los dos siguientes años (1994-96) el Barça no ganó títulos, la proyección de Guardiola era imparable y se había convertido en un líder del equipo y de la selección española.
Con Robson y Van Gaal, más títulos
El cambio de Robson por Cruyff significó el primer cambio en el banquillo con Guardiola de jugador. Lo asumió sucediendo a Jose Mari Bakero como capitán (1996/97). En tres años, Robson y Van Gaal dirigieron el equipo hacia la consecución de dos Ligas, dos Copas del Rey, una Recopa y una Supercopa de España y otra de Europa. El palmarés de Guardiola ya era envidiable.
Periplo por el mundo
Tras dejar el Barça, fichó por el Brescia, equipo de la Serie A del Calcio. Debido a una buena campaña con este club, la AS Roma decidió ficharlo, aunque sólo jugó cinco partidos, ya que el entrenador, Fabio Capello no contó con él. Por ese motivo, en el mercado de invierno volvió a Brescia donde fue eje del equipo, compañero de Roberto Baggio y pieza fundamental para que el club mantuviera la categoría.
Después de un partido contra el Piacenza, el 21 de noviembre de 2001, dio positivo por nandrolona en un control antidopaje, motivo por el cual fue castigado con cuatro meses de suspensión por dopaje, una multa de 2.000 euros y sentenciado a 7 meses de prisión. A pesar de no tener que cumplir finalmente con la pena de prisión, Guardiola y su abogado intentaron demostrar la inocencia del jugador. Entre las pruebas aportadas figuraron informes elaborados por expertos como Jordi Segura (miembro de la comisión antidopaje del COI) que explicaban que el cuerpo de Guardiola producía más nandrolona de lo normal. Aún así, la Fiscalía Italiana no le dio la razón al jugador, a pesar de contar tan sólo con la prueba del laboratorio de Roma y contando con la presencia de un juez honorario, en lugar de un juez de carrera, hecho muy raro en sentencias de prisión. El 23 de octubre de 2007 el Tribunal de apelación de Brescia le absolvió de toda culpa bajo la fórmula de que "el hecho no subsiste", lo que, según su abogado en Italia, Tomaso Marchese, es una "absolución muy amplia y evidencia que Pep no se ha dopado nunca".
En 2003 fue contratado por el Al Ahly, de la liga de Qatar. Sus dos años allí le sirvieron para conocer otra cultura, compartir el torneo con Gabriel Batistuta, Claudio Caniggia, Fernando Hierro y ser elegido mejor jugador extranjero en su primer año.
El adiós al Barça
La temporada 2000/01 fue la última de Josep Guardiola como futbolista del Barça. Un partido de vuelta de semifinales de Copa contra el Celta en el Camp Nou fue su último encuentro. Llorenç Serra Ferrer y su sustituto, Carles Rexach, fueron sus últimos entrenadores azulgrana.
Finalizada la etapa culé, Italia fue su primer destino. Brescia, en dos ocasiones, y la Roma de Capello obtuvieron sus servicios. Las últimas estaciones para Guardiola fueron la Liga de Qatar (2003/05) y la mexicana (2005/06), junto a Juanma Lillo.
Selección nacional
| Oro | Barcelona 1992 (JJOO) |
Fútbol masculino |
Pep Guardiola disputó con la selección de España 47 partidos, en los que anotó cinco goles.
Antes de debutar con la selección absoluta integró el combinado olímpico español que conquistó la medalla de oro en los Juegos de Barcelona 1992. Guardiola fue titular en la final, jugada el 8 de agosto de 1992 en el Camp Nou, ante Polonia.
Pocos meses después, concretamente el 14 de octubre, debutó con la selección española absoluta, en un partido contra Irlanda del Norte. Jugó con el combinado español hasta 2001, participando en el Mundial de 1994 y la Eurocopa de 2000. Las lesiones le impidieron acudir a las fases finales de la Copa Mundial de 1998 y 2002, a pesar de ser uno de los elegidos por los entonces seleccionadores, Javier Clemente y José Antonio Camacho.
Guardiola también disputó siete partidos amistosos con la selección de Cataluña, siendo capitán de la misma en varios encuentros.
El retorno
Cuando Guardiola aceptó el reto de dirigir el filial, era consciente de que su primera temporada ejerciendo de entrenador no sería un trabajo fácil. Había que reconstruir un equipo que acababa de sufrir un choque emocional importante. El Barça B tenía que jugar en una categoría, la Tercera División, en teoría poco favorable al clásico juego técnico de los azulgranas.
Adaptación a la nueva situación
Desde el primer día de entrenamientos en la pretemporada, Guardiola mentalizó a sus jugadores para aceptar rápidamente la nueva situación del equipo: “Yo soy un entrenador de Tercera, todos somos de esta categoría y no debemos pensar que podríamos jugar en divisiones más altas”. El técnico de Santpedor predicaba desde el principio la humildad y el esfuerzo diario como la mejor medicina para superar este reto.
Inicios complicados
La plantilla que se configuró resultó una mezcla de jugadores de diferentes procedencias. Había un grupo de jugadores que continuaban de la temporada anterior, otros habían ascendido del Juvenil y del C y un tercer bloque eran las nuevas incorporaciones. Todos ellos, sin embargo, congeniaron rápidamente y unidos afrontaron todos los obstáculos que se iban presentando.
La primera derrota de la temporada, en Manresa (2-0), marcó un punto de inflexión. Guardiola habló claro a sus futbolistas: “Lo que no tenemos que perder nunca es la actitud y las ganas de jugar y trabajar al máximo y hoy nos han ganado por actitud.” Éste fue uno de los pocos reproches que Guardiola tuvo que hacer a sus jugadores. En cada comparecencia pública, el entrenador del B destacaba: “Estoy orgulloso de este grupo de jugadores, pueden jugar mejor o peor pero su comportamiento es impecable”.
Siempre instalados en las posiciones de privilegio de la Tercera División el Barça B hacía del Miniestadi un fortín. Fuera de casa el B sufría más para imponer su fútbol. El juego más rudimentario de los rivales y los campos pequeños y de césped artificial eran hándicaps difíciles de superar.
Segunda vuelta estelar
Despacio y sin estridencias, el oficio y la solvencia de los partidos de casa se fueron trasladando a los partidos jugados a domicilio. Las victorias en los campos de Palamós (0-1) o Santboià (0-2) evidenciaban un cambio en el equipo de Guardiola que se explicaba, entre otros factores, por el único refuerzo para afrontar la segunda vuelta: “La llegada de Chico en el mercado de invierno nos ha dado mucha solidez”, comentaba el técnico. Con estos resultados y manteniendo la línea excelente del Mini, el B se aseguraba luchar por el ascenso a cuatro jornadas para el final.
Objetivo, ser campeones
Una vez asegurado el cuarto lugar, el equipo no perdió fuelle. Guardiola motivó a sus jugadores para “conseguir luchar hasta el final con el Sant Andreu por el primer lugar”. De este modo el filial mantuvo su espíritu ganador y competitivo, un factor que se considera clave para no llegar al play-off en un estado de relajación. Después de empatar en casa contra el Sant Andreu (1-1) y ganar en la última jornada al Europa (0-1), Guardiola celebraba con sus jugadores en el Nou Sardenya el título de campeones de Liga de Tercera División. El de Santpedor felicitaba a sus futbolistas: “Ha sido una temporada excelente en la que nos hemos podido imponer a un gran Sant Andreu”
Distinciones individuales
| Trofeo Bravo | 1992 |
| Incluido en el equipo UEFA All-Star de la Eurocopa 2000 | 2000 |