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Zamora

Zamora

Ricardo Zamora Martínez (n. Barcelona, 21 de Enero de 1901 - † Barcelona, 8 de septiembre de 1978) fue un portero de fútbol español que militó en el RCD Espanyol, Real Madrid y Fútbol Club Barcelona entre otros clubes.

Durante la década de los años 20 y 30 fue considerado como uno de los mejores arqueros del mundo, así como uno de los primeros casos de "jugador mediático" en la historia del fútbol español. Obtuvo a título póstumo la Medalla de Oro al Mérito Deportivo.

Biografía

COMO JUGADOR:

Ricardo Zamora nació en Barcelona en el año 1901, y comenzó a practicar fútbol cuando este deporte dio sus primeros pasos en España. Su carrera empezó en 1916, cuando con solo 16 años fichó por el RCD Espanyol, club donde se formó como jugador profesional y donde disputó sus primeros partidos. En 1919, tras un enfado con la directiva españolista, fichó por el club rival de la ciudad, el Barcelona. Fue azulgrana durante tres temporadas y con los culés consiguió sus primer título, una Copa del Rey.

En 1920 la selección española de fútbol acudió a los Juegos Olímpicos de Amberes con el objetivo de alcanzar el podio. Ricardo Zamora, que acudió convocado a la cita, se convirtió en la figura del equipo y logró reconocimiento por parte de otros países, consagrándose así en el fútbol español. En la primera actuación de España como selección de fútbol en un torneo oficial, alcanzó la medalla de plata tras ganar cuatro partidos y perder solamente la final, algo que fue considerado un éxito. En el primer encuentro de las Olimpiadas, contra Dinamarca, España se impuso por 1-0 y el guardameta fue sacado a hombros del estadio. Al regreso de tierras belgas, Zamora solicitó al presidente del Barcelona, Joan Gamper, un aumento de su ficha, petición a la que no accedió el dirigente.

Victoriano y Jenaro de la Riva, directivos del RCD Espanyol, aprovecharon la situación para convencer a Zamora de que fichara por la entidad blanquiazul. La tarea no fue difícil, ya que le ofrecieron 20.000 pesetas de ficha y 1.000 de sueldo al mes, una cifra considerable en su época. Sin embargo, este fichaje provocó un parón en la carrera de Zamora, que tuvo que estar un año sin jugar debido a una disposición federativa que impedía a un futbolista cambiar de equipo sin el consentimiento de su club de origen.

En 1930 Ricardo Zamora fichó por el Real Madrid, que pagó por él 100.000 pesetas al club barcelonés en 1930 y le garantizó a Zamora una ficha de 40.000 pesetas al año. El traspaso, gestionado por el secretario técnico del club Pabio Hernández Coronado, estuvo considerado como el fichaje por un futbolista más caro hasta la fecha en España. En el Madrid vivió algunas de las mejores temporadas de su carrera, tanto en títulos como en juego, y se confirmó como el principal portero de su país, siendo indiscutible en las convocatorias de su Selección. El jugador se retiró del fútbol, aunque regresaría posteriormente, el 21 de junio de 1936, tras ganar con el Real Madrid la Copa de la República frente al FC Barcelona, venciendo por 2-1 y en una actuación considerada como una de las mejores de su carrera.

Durante la Guerra Civil española Zamora permaneció exiliado. Durante los primeros meses se recluyó en varias casas, debido a que estaba en búsqueda y captura por los milicianos republicanos. Más tarde, Zamora es detenido, siendo recluído en la Cárcel Modelo de la Ciudad Condal. Los motivos de su reclusión fueron desconocidos, debido a que Zamora nunca militó en ningún partido político. Finalmente, la embajada de Argentina intercedió para la liberación del futbolista. Una vez libre, Zamora se exilió primero al país que ayudó a su rescate, y un año después, a la ciudad francesa de Niza, ciudad en cuyo club de fútbol se encontró con su compañero Josep Samitier. Allí permaneció hasta el final del conflicto, y se retiró del fútbol de forma definitiva.

COMO ENTRENADOR:

Después de la Guerra, Zamora fichó por el Atlético Aviación, club con el que ganó una Liga en 1940-41. Posteriormente ocupó los banquillos del Celta de Vigo, Málaga CF, RCD Espanyol y, en 1952, de la Selección Española. También fue seleccionador de Venezuela en 1953.

Repercusión de Zamora en el fútbol:

Ricardo Zamora fue considerado por muchos como uno de los mejores porteros de la historia del fútbol español y europeo, siendo uno de los jugadores destacados durante los primeros años de la Liga Española y durante acontecimientos internacionales como los Juegos Olímpicos de 1920 o la Copa del Mundo de 1934.

El jugador era fácilmente reconocido por su indumentaria, con ropa oscura y una gorra que portaba en todos los partidos. En los años 30 la pareja defensiva formada por Ciriaco Errasti, Jacinto Quincoces y él le otorgó records de imbatibilidad como portero y su mejor etapa de juego como profesional. Asímismo, fue el arquero menos goleado en las temporadas 1928-29 con el Espanyol y en 1931-32 y 1932-33 con el Real Madrid. En el terreno de juego destacó por su sentido de colocación e interpretación del juego, y su altura (1.86 metros) le ayudaba dentro del campo, dominando en las salidas por alto y en anticipación.

Popularmente el futbolista fue objeto de una admiración popular en aquella época. Se acuñaban frases en el refranero popular como "1-0, y Zamora de portero" para referirse a partidos ajustados, y fue una de las figuras deportivas nacionales. Zamora también introdujo nuevos movimientos en el terreno de juego, como su despeje de balón con el codo, conocido como zamorana, que realizó en varios partidos de liga.

Zamora recibió asimismo varios galardones individuales durante su carrera deportiva. En 1934 recibió la Órden del Mérito de parte de Niceto Alcalá-Zamora, y en 1950 fue condecorado por Francisco Franco con la Gran Cruz de la Órden de Cisneros. A título póstumo, recibió la Medalla de Oro al Mérito Deportivo a finales de los años 70.

El diario Marca decidió nombrar al trofeo que otorgaba al portero menos goleado de la Liga como Trofeo Zamora, en su honor. Ricardo Zamora tuvo un hijo, también llamado Ricardo, que logró ser guardameta de Primera División como su padre.

Filosofía Profesional:

La soledad del portero [editar]

El portero debe sentir en ocasiones una especie de soledad, sobre todo cuando las cosas van mal. Porque te han metido un gol un poco tonto, y sorprendes a tus defensas que no te dicen nada, no se meten contigo, pero ves la cara de tristeza, la cara de enfado, la cara de desesperación si es un partido importante y estás perdiendo por ese gol.

Y en esas ocasiones te gustaría ser un topo, meterte por debajo de la hierba e irte a casa sin que nadie te viera, porque te abruma el peso de la responsabilidad. El puesto de portero es el de mayor responsabilidad. Eres el último baluarte, y si tu fallas se va todo al garete. Y si piensas en las primas que se dan por ganar un partido, piensas: “Ahora a estos les he dejado sin un duro. Qué va a pasar, qué van a pensar de mí”.

Sí, es un puesto difícil, muy delicado. Pero para mi gusto también es el más bonito de todos, porque cuando aciertas y tienes una tarde buena, el campo se vuelca y oyes los aplausos y la gente te vitorea, y eso enorgullece, satisface el ego. Por eso digo que es el más bonito pero el más difícil”.

 

Dos consejos del portero [editar]

  • No perder nunca de vista el balón hasta que no lo tenías absolutamente controlado. Y eso es muy cierto y le pasa a muchos porteros, que no miran la pelota hasta el último momento, se creen que ya la tienen en su poder, miran hacia otro lado y pierden el control del balón. Eso suele ocurrir bastante a menudo.
  • Aprender el sentido de colocación; pero la colocación en un portero es una cosa un poco innata, no es fácil aprenderla. Como los reflejos, o naces con ellos o no los adquieres. Los puedes mejorar un poco, hay sistemas.

 

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